DE LA CASUALIDAD AL PENSAMIENTO
Haciendo algo "zapping" en las paginas del internet, encontré algunas imágenes, entre ellas algunas fotos del ilustre escritor Manuel Scorza, y no
precisamente me encontré con “la muerte como la última de las historias”, como dijera él mismo sino, contrariamente, urdí una nueva historia de paralelos visuales, entre dos ya físicamente inexistentes notables peruanos, gracias al
parecido, quizá de la época, (los lentes) o tal vez los rasgos de una amplia frente o uno que otro pliegue del rostro, evidentemente reconocible: Don Alfonso Barrantes Lingán; curiosamente ambos infatigables Quijotes de la expresión popular, uno con su Populibros peruanos del también extinto diario “Página Libre” y el otro con su no menos popular y hasta ahora existente “Vaso de Leche”.
Justas o injustas historias de vida tornan en medio de ambos personajes, el olvido y la desidia de un país que a pedazos, como se cae se reconstruye, una tarea de nunca acabar, pero de importante asumir. Para remate, el mismo día conocí un pintor de gran talento, Federico del Campo, Nacido en el Perú por el año de 1837- Lima que falleciera en Italia en 1927. Dice la fuente de Wikipedia que la mayor parte de su carrera la desarrolló en Europa y presumo por la pincelada tan poética que, a fuerza de amor al paisaje italiano, se especializó en recrear paisajes Venecianos en su mayoría, El Gran Canal y la Catedral de San Marcos. Menciona también nuestra fuente que en aquella época sus clientes habituales eran los nobles europeos y los millonarios norteamericanos, cosa que casi nada ha cambiado en referencia al mercado del arte, salvo las respetables adicciones frente al arte que, por más simple amante del arte que uno sea pueda proponerse en adquirir una obra, generalmente si es latino o africano o centro americano el artista; es más fácil por la economía acceder a una obra de los mismos..
Se dice que nadie es profeta en su tierra, la cuestión de hoy es que las obras de los tres ilustres peruanos tanto social, como personal y artística, tiene en el caso de Scorza, poca difusión dentro de lo que más atrajo su atención vocacional: el pueblo, y La obra de Alfonso Barrantes “el vaso de leche” una acto politizado situado en lugares que no corresponden socio-económicamente hablando y para concluir, Federico del Campo, un artista de gran talento subastado en el mercado internacional por la internet como un acto meramente mercantil-lucrativo... ¿porqué el estado peruano no podría adquirir la mayor cantidad de obras de este artista y anexar la colección a algún museo? O quizá al mismo museo de Arte Italiano de Lima…
En fin, cómo una simple casualidad de semejanza física y de pensamiento social nos llevan a tres ilustres que al paso del tiempo y la vida nos dan todavía motivos para pensar y replantear nuestras acciones.
precisamente me encontré con “la muerte como la última de las historias”, como dijera él mismo sino, contrariamente, urdí una nueva historia de paralelos visuales, entre dos ya físicamente inexistentes notables peruanos, gracias al Justas o injustas historias de vida tornan en medio de ambos personajes, el olvido y la desidia de un país que a pedazos, como se cae se reconstruye, una tarea de nunca acabar, pero de importante asumir. Para remate, el mismo día conocí un pintor de gran talento, Federico del Campo, Nacido en el Perú por el año de 1837- Lima que falleciera en Italia en 1927. Dice la fuente de Wikipedia que la mayor parte de su carrera la desarrolló en Europa y presumo por la pincelada tan poética que, a fuerza de amor al paisaje italiano, se especializó en recrear paisajes Venecianos en su mayoría, El Gran Canal y la Catedral de San Marcos. Menciona también nuestra fuente que en aquella época sus clientes habituales eran los nobles europeos y los millonarios norteamericanos, cosa que casi nada ha cambiado en referencia al mercado del arte, salvo las respetables adicciones frente al arte que, por más simple amante del arte que uno sea pueda proponerse en adquirir una obra, generalmente si es latino o africano o centro americano el artista; es más fácil por la economía acceder a una obra de los mismos..
Se dice que nadie es profeta en su tierra, la cuestión de hoy es que las obras de los tres ilustres peruanos tanto social, como personal y artística, tiene en el caso de Scorza, poca difusión dentro de lo que más atrajo su atención vocacional: el pueblo, y La obra de Alfonso Barrantes “el vaso de leche” una acto politizado situado en lugares que no corresponden socio-económicamente hablando y para concluir, Federico del Campo, un artista de gran talento subastado en el mercado internacional por la internet como un acto meramente mercantil-lucrativo... ¿porqué el estado peruano no podría adquirir la mayor cantidad de obras de este artista y anexar la colección a algún museo? O quizá al mismo museo de Arte Italiano de Lima…
En fin, cómo una simple casualidad de semejanza física y de pensamiento social nos llevan a tres ilustres que al paso del tiempo y la vida nos dan todavía motivos para pensar y replantear nuestras acciones.
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