lunes, 12 de noviembre de 2007

Poemario

Mortalidad

Instantes eternos

La ausencia te clama;

Acomete la elipse, me posee:

Desarropa toda inteligencia,

Derrocha nuestro horizonte.

La ausencia me toma,

Cual gota desahuciada de vino, en inferior labio tuyo

… con relamida calma en fugaz instante

Fui bebido.

Apenas enterado en súbito bullicio de conciencia,

Entendí el ahogo.

La ausencia desea… se cobija en el algodón de cotidiana, presente,

Profunda mirada.

Repulsiva Contradicción para ser atendida entre tanto y tanto…

(Sinapsis interrumpida)

Agitado viaje sucesivo de recuadros reales,

Sumo exquisito, conocimiento raudo de la vida,

Ofuscada velocidad en un paréntesis sin salida.

Atropellado soplo de rosa y húmedo autismo en la eternidad...

(A pesar de la ausencia…la realidad seguía esperando

Sobre el umbral de la puerta de calle, con la luz Inflamada.)

Mariposa

Puedo ser un libro abierto,

Cerrado,

Mutilado...

Pero solo soy

Una mariposa

Con la historia del planeta,

Escrita en mis espaldas.

Roble navío

Sublimando cromo garzo de la resonancia vascular, desnudase el pelambre,

Viscosa danza,

¡Oh!...emergente forma marina

Contráctil, aventurera insume al vivir.

¡Elegante ficción!

Absoluta evidencia...

Tirana quimera, danzadora del tiempo,

Donde dudosa cosmética y emplazada, de coral innegable

Arropas ahogos sobre el río que vas remando,

Roble navío,

Curadora del día en ocaso horizonte.

Desaparecidos viajeros perpetuos bajo la sombra de tu azul destilar,

Piel la mirada, noctámbulos tocados, una presencia entre el viento

De almas manando Ron del olvido para las campanas latentes que van abatidos bajo la mar.

Un fragmento muchas pieles
Habitual transeúnte de pieles

Corridas desde infante, hasta otoño

Agresivo, sobre el vehículo

Adherido de la vida en insondables

Pistas de algodón y ternura,

Combustible, apetito voraz, de Marías con sabor de

Haber vivido.


Noche caída

Puede ser un pretexto, cansancio

O tu ausencia

Pero, deprisa la noche va cayendo

Como un nervio tibio

Sobre agua quieta...


Buscadores del vivir

Navegantes, de gélidas presencias,

Enclavados, movedizos

Cautivos en deseo fulgurante indeleble;

Íntimamente ser & Iceberg del sur de América al mundo van...

Acorazados descubiertos de pecho bronceado,

Cada cual,

Festivo doloroso,

Mientras abundantes estructuras cementadas creen latir por Doquier…


Gotitas de ojos nocturnos que juegan al buen vivir

Cajas exhalantes, inhalantes;

Huellas de manos fatigadas

Todos hablan por las verticales

Del buen sabor, del buen vivir de ayer.

¿Deberás volver?

Y sigues navegante de estructuras elásticas frígidas Exterminadoramente inhumano, turbado, rugoso,

Pepa de durazno, indelebles recuerdo del color de la Piedra y la tierra.

Giran perinolas pensamientos, palomas en alto vuelo; Súbitos cristales destellantes, despeñados

Por colectiva inapetencia, prosigue la eterna

Sucesión de hechos, cual jilgueros que partirán toda hora

Cantándoles desnudos a la abrigada vida,

Soportando el árbol del tiempo sobre los tiernos lomos.

…Yo, navegante de este tiempo todo lo vivo

Todo lo veo

Enclavado a esta roca a esta gran casa.

Feminidad

Cazadora de sin igual néctar,

Recodo de la vida,

Pez entre los dedos

Mujer esquiva mirada.


Regazo y deseo

A tus orillas,

Atiborrado de respuestas,

Una vez más, estando presente,

La ausencia me llama; me ausento...

Sobre el filo de tus vestidos;

Entre tus trenzas negras,

Humedezco mi vida,

Navegante de locura.


Maternidad, años más allá…

Espléndida efigie dotada de hermosura,

Durazno abierto, centella,

Día medio;

Contemplabas la invención, frígida vida

…Tú sí, tú el fruto de lejano simiente

Instalada de soledad y afonía,

Tristeza y huida.

Incondicional sonrosado cuerpo,

De lánguidos nudillos,

Seductor fragmento de historia que juegas en sumisa concéntrica caricia digital.

Láctea gota denegada a tu natura,

Sentimiento marginado entre lo real y la invención

Por ser elegida a espécimen, estéril,

Soberana inteligencia – ciencia –

Conecta de know-how, que irrumpe la placenta natural…

Permaneces en la nada con repetida expresión inactiva

Circundando intuitiva, tu digital genital

Teorizando ser hembra

Impuso se tu fruto, de lácteo, lagrimear.


Del vivir

Vértigo de vivir viviendo

... Más tarde del estruendo, en pañuelo fabricado de nimbos,

Levitando en harto viento de febrero,

Se aderezaba la vida.


Vía terrestre

Fruto aroma, agua de río decantado

Vía de humo y saeta mirada.

¡Juventud!.

Repaso compasivo

Constelación lejana de esfuerzo grabado

Pluma desolada,

Ancianidad.


Estrella de nieve (peregrinaje)

Musculo, tendón y olivo soy;

Fragmento de serpiente humana,

Bajo círculo dátil celeste, a ti me adhiero

Cual gota de sangre entre las venas palpitantes

Al sur de América… escalo.

Paralelos al fundido hilo de plata y nocturno;

Hacia el blanco ovillo con gratitud vamos

A confiar ilusiones.

Atiborrado de interrogantes subo,

Esperando escuchar a los ecos que dan respuestas

En el insondable silencio vivido después de un año;

Amontonado de preguntas y esa secreta dosis almíbar Esperada, para los cartílagos y el alma desesperada.

Arribo al íntimo recinto:

Fulgurante, desnuda, disuelta, estrella viva

Pétrea transparente… arribé.

Déjense “ver” respuestas imperecederas

Sobre las faldas del ovillo en profunda conversa;

Alimento que musitará al oído, conexa fuerza al universo

Que funde al instante absorto y suelda los tiempos Opuestos; entre la nieve, el inicio de los inicios y el final.

Tendón, ovillo, estrella,

Conclusión justificada de entender “ser humano”;

Al encuentro recurrente, del siguiente ascenso

Deposito mi memoria y la ilusión en la copa del tiempo,

Embriagado de montaña disuelta.

Una flor en el camino

Bienvenidas violetas

Sobre silvestre pasto;

Trencen sus pétalos,

Corra el río y recubra mi textil epidermis,

Verde estampa.

Desaten libres vuestro aroma,

Deduzcan al cárdeno torrente y vía láctea empozada

Aquí:

En mi pecho, patio rojo central vehemente.

Bienvenidas

Consecutivas líneas pobladas de pelambre;

Percusión oriunda.

Coral desnudo al rayo de sol.

Viento lúdico extenso,

Arco cubierto de manto rubí.

Bienvenidas también agua y fragancia destiladas

Por la cavidad del universo discúrrete,

Locuaz dialecto indescifrable

Que, en la noche destella brillos humanos,

Bosquejando miradas que rayan vidriados espacios.

Bien venidas sean violetas silvestres

Púrpuras doradas

Sobre este patio abierto sediento de universo.


Día abatido

Pasó, devastador,

A fuerza de ira y silencio:

Alevosía y pasión.


Del amar

Fugacidad de Cupido

...Una voz

Con la piel erizada

Susurrándole al amor... al odio...

Luna y sol extendidos

Grabando sobre el océano

El baile de la vida,

Audaces, fundidos,

Sucedidamente sempiternos frutos de madrugada.

Estrella y Constelación,

Se abaten dilatados

Cincelando sobre un abismo

El baile de la vida;

Intrépidos, disueltos

Sucesivamente inmortales

Lozanas gotas de aguacero.


Filoso amor

Metal fulgurante agudo a la emoción,

Dulce, brillo combustible fruto;

Recalcitrante acto

Desquiciado

Impetuoso

Incisivo amor.

Cecilia

Mar calmo y nativo

De enredados vientos que decoran mi orla,

Tengo sed perpetua de ti.

Cuando mis huesos eran niños,

Lumbre, yo te sentía

Evaporando, siempre mi norte fue sur...

Estabas allí.

Mar calmo y nativo,

Grácil ideología divina que me llueves

Y de trébol a girasol tu llovizna me torna.

Mar cubriente nativo,

Cincelaste sobre la vida un árbol

Bajo el cual, tus olas y yo nos tendemos:

¡Cómo eres de océano!

Que cultivas hasta en la sombra.

Silvestre presencia,

Se atizan mis ganas

Y escribiendo en tu espuma

El cielo me acoge

Sin contender mi natura.

Harto océano para un labrador de la bruma

Tu alquimia destila sonrisas;

Mar calmo, mar bravo

Mar puro nativo


Oleaje

Al sur, exaltadas por vientos

Nombrando ríos,

Emigran sedas cazadoras de dulce carmesí.

En mi norte,

Sentado al viento piel desierto

Extracta añil mariposa

Un alegre recuerdo difuminado.

Delineando tu aorta, hasta la curva pélvica

De tu herbaje misantrópico y fugitiva rosada ruleta umbilical,

Me enajena el deseo

Aradora infecunda de rasgo deslizante

Sobre el torrente y tajadura interna de mi membrana partida

Vas devorándome… Pasmado y pleno.

Humanidad

Off

Entre fuego de ébano y flanqueadas

Por verticales sombras de hormigón con madera,

En nocturno instante con las almas tendidas

En el cordel (como en domingo)

Tentando, vamos a la noche;

Acariciando fachadas, lumbreras,

Gatos aduladores hambrientos de luna, en los ojos.

La memoria se abrió de esquinas y perfumada

El tamborilero anuncia la vida que, asciende en el alba

Al instante mismo hartados de ébano y alborada

En el farol se apaga la mirada.


Humano Humanar

Humano, arquetipo reconstruido

Resuello en cristal.

Retazo energía...

Segada natura,

Mesa edificada,

Pálpito sin trama.

Trozo vigor…

Memoria circunscrita en la historia del esquema cerebral

Humano, humanar.


Frente al espejo

Yo, el que traza

Pasto en lluvia estancada,

Fuego atizado por la mañana,

Filo agudo, cromo resplandeciente,

Retina pétrea bruñida

Yo, soy.

Jarrón fresco en el horno universo

Cotidiano espermatozoide

Recién correspondido.

Vaso inquebrantable

Soy yo,

Solar descubierto de grandes curvas de medio punto.

Mesa llena de bandejas recién servidas

Reja abierta y pie descalzo.

Puntal recién plantado,

Erigido viento entre pétreos días sellados al tiempo.

Año soleado

Cielo nocturno de Mayo

Ese soy yo.


Dialogismos entre mi cuerpo y alma.

Delante de recia ventana,

Discúrrete cristal, cuando irradiado,

Un camino y en vuelo sosegado un ave,

Un árbol otoñal inmóvil,

Con ramas que destilaron, recién desfrutado,

Continúa el reflejo.

Espadas…

Cristales sucesivos.

Entre las vidrieras,

Humedecida, mí presencia

Ausentándose abre surcos,

Evapora,

Roe, rasga, azuza, enloquece...

Solo, como antes,

Quedo en el olvido atónito

Repetida figura…mi rostro

Dentro del balcón vetusto de la Casa mayor.

Ausentes están los vientos que atizan la vida.

Quedando impreso cual estigma dactilar

En un recuadro manifiesto

Los restos del verbo,

La flor del cuerpo hecho partículas

Y endurecido en la mirada

Apela sigiloso al retorno de las aves elevadas.

Por el árbol otoñal, una casa, la espalda,

Y la parábola, por donde galopa la reciente ciencia

Que sostiene mi vaga cabeza...

Por la mañana el círculo había cerrado

Al igual que la ventana.

Un día de ausencia total
Izado, ave viento y nube
Clavado, Cristo mirada mujer,

Angustiado, desentierro...

Rasgó el tiempo en el espacio azul violáceo atardecer.

Callado lamento, evoca, dibuja su piel

Como papel incendiado se arruga, esgrime el recuerdo…

Es junio, humo festivo, sol paja amarilla

Hielo, trenzas, pututos y cervezas

¡Va, ya se va!, a las nubes bandera, para el viento,

Atornillado a una membrana viga

Sin más angustias, papeles, sonidos

Cataratas de humo ni finas trenzas... ¡Se va!

Hacia la aldea de los descalzos

Sobre el color de la luz

A soldar su hebra con los árboles

Y transitar de estrella en estrella

Trazando una línea azul

Con sabor de vía láctea.


D ías de lluvia

Días de lluvia I

Como tantas veces partí, hoy, he visto un hombre adulto salir

Esbozado de sonrisa soñadora y mirada al futuro,

Montando sobre un camión sus metales...

El hombre maduro tiene un padre que sobre la vereda asoma sus cobrizas manos hunde en las pertenencias de su hijo, el tiempo encorvado de su espalda y con la pena disfrazada asume las fuerzas que le quedan para despedirlo entre la maraña de objetos y la prisa emplumada; el disfraz mejor llevado del padre es el sobre esfuerzo al asir las cajas de herramientas y el torno de metal. Con su minúsculo cuerpo ha mitigado la pena.

Como tantas veces partirán los que aún no partieron, se abrirán los agujeros de la soledad en las casas paternas hasta que el eco de la distancia sacie el vacío, saturando las venas y los poros abiertos con visitas inesperadas reales o imaginarias, pero siempre esperadas en el fondo de los recuerdos de cualquier espacio dentro de la casa; Santiago, el metal mecánico hoy partió de casa.

Días de lluvia. II

Por el puente emético, vía cruz, paso la carga del día sin retorno,

Áspero caminar y vago sabor de ser semilla de maraña.

Por sorpresa amaneció, dando de mi fruto, fruto.

Madero rugoso, caliente y diabólico para ser mueble; me incendio arrasando los muros

Sobre los cuales descansa mi cuerpo cubicado.

Vago sazón que mis manos dan al plato de cada cena abatible, obligada a ser Comestible, rumiada; lo evoco con esta memoria abierta cual zanja:

Golpe, siembra genética de grano lanzado a fuerza de puro trabajo.

Esta fecha donde los ruidos ardientes del metal y aceites quemados, de chispas donde la Hoguera se alimenta de buenos sentires.

La hoguera pide, reclama la sangre y mal sabor a la boca, lluvia de frustraciones

Que van cayendo desde el cielo hasta más abajo del puente sobre el cual las masas humanas friccionan los pies.

Días de lluvia. III

Cómo resolver ese ahogo de solo ver tu mirada,

Reposada en los desiertos de un segundo que corre raudo

Ladrón de mi delicia;

Dejándome esa pena suave y constante de no poder tocarte,

Una vez más desnuda canción.

Cómo sentarme a la orilla de la cama de sueños despiertos, si las hojas índices de nuestro libro han sido incendiadas.

Cómo sentirme sello si soy bizarra campana de cualquier iglesia,

Badajo bravo, molido en mi infancia con la misma acides que discurre hoy en mi garganta,

Y… cómo resolver ese ahogo si mi cuerpo no responde y prosigue tu mirada...

Días de lluvia. VI

Desgarrado de vestidos el viento extirpa sabores de mi pecho y alma;

Meriendo para aves malditas que carniceras del habla anidan entre Golpes y gritos.

Lo digo y lo sufro, porque son hachazos sentidos que parten

De mi mano rajando toda alma… y la mía.

Lo vuelvo a decir con esta boca que brama.

Me caigo y repaso el réquiem de ser tu oleaje, ahogado en mi mismo, Harto de espejos, y falto de estaciones;

Maldita herencia que escrito en vacío ha borrado el delirio y en la plaza como una nube que oculta, me dejó la nada y nostalgia sostenida del cuello como un rosario de un Dios scream que no escucha, o que responde a desgarros la vida.


Días de lluvia. V

Hace mucho que una memoria ejercitada quedó en el recuerdo

Y el dolor enjugado, de una mujer que de costado, frente a la cocina

Va salando la olla con sus lamentos;

Yo, veía todo, mis estos ojos de barro, se caían como arena;

Cómo sostener las columnas de esa casa si mis manos eran niñas…

Todavía lo veo y me siento niño

Y la memoria justo hoy, no me abandona…

El piso tras mío, en ese instante,

Soportaba el cuerpo de la misma mujer bajo la mesa…

Esas manos enormes podían destrozar un cerro, como si fuere un dibujo Pegado a la pared entonces,

Mi boca fue muda hasta hoy que las palomas de mis manos la liberan… Maldito vino de la vida que me tocó haber catado.

Obra de tus manos

Llueve, sobre mi piel, cielo clandestino.

Obra de tus manos

Pudiste regalarnos un poco menos de humanidad, condición limitada y terrenal,

¿Te place ver nuestra matanza?

Si has hecho todo, ¿por qué así?

O es que la condición de error esta en mi,

Y tú eres un dios guerrero que le placen esos olores del campo de batalla y la devastación

Del mejor regalo, el día mismo de haber sido entregado

¿Acaso eres un Dios que en un juego fuiste a dar con esto?

Si así lo es este trozo de carne te exige acabes con esto, con la misma potestad de tu energía creadora, con la misma libertad del viento que es obra de tus manos, con la dulzura del agua dulce que al igual que yo de tanto llorar por lo que veo, por lo que has hecho de mi, nos vamos quedando salados y como suben la aguas por deshielo, quiebro mi Iceberg y te lanzo la primera piedra,

¡Respóndeme!

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