
Sondondo, nombre que a nuestros oídos suena desconocido es un pequeño pueblito de de la región de Huamanga que vio el nacimiento de un ilustre cronista peruano, diría atrevidamente, quizá el cronista más fiel a la historia del Perú, me refiero a Don Guamán Poma de Ayala, quien vivió aproximadamente setenta años, que sería un promedio acorde con los de la época en el mundo andino, según especulaciones de historiadores como Padilla Bendezú y Francisco Esteve Barba en algunos textos que ellos presentan con carácter de investigación, ya que en realidad jamás se pudo comprobar la fecha de su nacimiento y de su defunción.
Por la información que Guaman Poma nos entrega en su Crónica, nos permite ver, que es indígena tanto por línea paterna como materna; sus abuelos habrían sido Tupac Inca Yupanqui y Mama Ocllo, cuya hija Curi Ocllo se habría casado con Guaman Mallqui, padre de nuestro cronista e hijo de Guaman Chawa, gobernante de la región del Chinchaysuyu, representante de la dinastía Yaro Willca, en época anterior a la llegada de los españoles a esta área.
Es muy probable que su obra haya sido escrita entre 1612 y 1615, luego de largos viajes por Huamanga acompañando al clérigo Cristóbal de Albornoz, visitador General de la provincia del Chinchaysuyu.
Junto a él dice que recorre la provincia de Lucanas, Parinacochas, Aymaraes y Castrovirreina; también recorrió los repartimientos de los indígenas en Lucanas, Andamarcas y Laramatis. Además, durante su vida, el autor realizó a lo menos dos viajes a Lima. Dice que el primero en 1582 y el segundo posiblemente en 1615, que es el año en que decide entregar al Virrey el manuscrito de su crónica. Al no ser recibido por este, abandona Lima, regresando a su pueblo natal, ya anciano, acompañado de su hijo Francisco. Como última referencia a su vida, se ha llegado a la conclusión que entre los años 1615 y 1616 el autor enmendó el manuscrito, ya que añadió más de 125 pasajes de diversa extensión a la obra terminada, como demuestra Rolena Adorno en su libro Cronista y Príncipe.
La reflexión que nace entorno a esta vida está, en torno al fracaso de un soñador de justicia que no fracasó a través del tiempo, tampoco cambió la historia.
Si leyendo un poco las crónicas refrendadas por las famosísimas imágenes, fueron hechas no por un afán estético sino, mas bien un grito de denuncia sentida y llena de indignación que guardó nuestro autor durante el proceso de plasmar el desgobierno cruel e infra humano sobre los pobladores de la época.
Supongo tras los años vividos y los días de sol sobre el rostro de Guamán Poma bañados de una serie de acontecimientos que fue dibujando durante el acompañamiento al clérigo Cristóbal de Albornoz, ¿cuánto de lo vivido en sus dolores e impotencias han sido seguidas de sueños de libertad? Hasta qué punto llegó la necesidad de buscar al propio Virrey y mostrar su obra y al no lograrlo, ¿con qué ánimos se quedó en su pueblito de Sondondo? La respuesta está en que al retorno de Lima, fracasado por la falta de entrevista o audiencia con el virrey continua agragando alrededor de 125 pasajes más… Perdería las esperanzas?
Pues no, creo firmemente que Don Guamán Poma sabía que la verdad saldría algún día, y así fue, ya que la historia del manuscrito que intentó entregar al Virrey del Perú, la persona que finalmente pudo haberlo recibido habría sido Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Monteclaros, quien fuera Virrey entre los años 1607 al 1615, o bien, dicen nuestras fuentes Don Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache, quien lo sucede gobernando desde 1615 hasta 1621.
El estudiosos Abraham Padilla Bendezú supone que este último remitió el manuscrito al monarca español y sostiene que formó parte de la biblioteca del Conde-Duque de Olivares, la que fue comprada por un embajador danés en 1653 evidentemente ya en esa época se constituía el manuscrito en un libro “exótico literario” e hibrido cultural, por lo histórico político y finalmente artístico.
Dice que mucho tiempo después comienza la historia moderna de la Nueva Corónica y Buen Gobierno cuando el manuscrito es localizado por el doctor Richard Pitschman, de la Universidad de Götingen, en la Antigua Colección Real de la Biblioteca Real de Dinamarca, en 1908. Evidentemente situada como una joyita de la historia del Nuevo Mundo.
Después de 22 años de su hallazgo, en 1930, el fundador del Museo del Hombre en París y director del Instituto Etnológico de París, Paul Rivet, prepara la famosa y conocida edición facsimilar que es publicada en el año 1936.
A partir del 15 de mayo del año 2001, la Biblioteca Real de Copenhague a puesto en Internet una digitalización total del original de la Nueva Crónica y Buen Gobierno.
El website oficial se llama el “sitio de Guaman Poma” incluye abundante bibliografía sobre las fuentes citadas en la anotación a la transcripción de la Nueva crónica y buen gobierno, contiene también una selección de estudios y documentos pertinentes a la vida y obra de Guaman Poma posteriormente publicados (online) sobre el denominado cronista indio.
Para concluir solo hacer memoria de el proceso de sus viajes y dícese que fue en todos sus viajes acompañado por su hijo, lo cual sitúa a nuestro cronista como un estupendo padre que en el tiempo sus sueños de contar al mundo las injusticias fueron realidad, quizá a fuerza de solo la profunda fe que a Dios él profesaba